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 Crémenes, León, España
Pueblo montañés del Parque Regional de los Picos de Europa. Alto Esla. Montaña Oriental

 

Fidel Villarroel O.P. en 1975 publicó un librito titulado Ensayo de un vocabulario tejerinense. El autor nació en el bello pueblo montañes de Tejerina, al que se llega andando por la collada de Llampas (detrás de Argovejo) o, mejor todavia, por la collada de Remolina y a caer al valle del Cea. El autor presenta un léxico típico del pueblo de Tejerina, en la montaña leonesa. En realidad el léxico aplica a la montaña leonesa de nuestras comarcas y por tanto a Crémenes.

En su pequeño ensayo no sólo incluye un vocabulario típico sino también algunos apuntes sobre la geografía y alma del lugar, los pastores, la trashumancia…

Sus comentarios sobre el léxico, dialecto y lengua es de nuestra consideración. Aquí anotamos parte de lo que el autor presenta en el apartado de fonética y vocablo, que bien aplica en nuestra zona de Crémenes, y ya Fidel nota cuando dice ¨…no se me ocultó el peligro de hacer pasar como palabras exclusivas del pueblo de Tejerina muchas que son comunes a los pueblos limítrofes o de aquella región, tanto en la misma ribera del Cea como en otros valles, el del Tuéjar, el del Esla, el del Porma y el del Curueño.

 

FONÉTICA Y VOCABLO.

En la montaña…se habla buen castellano, con una pronunciación, construcción y sintaxis normales: el habla corriente de las clases de su nivel cultural con la sobriedad, casticismo y propiedad del labrador y del ganadero, seguros de sus conocimientos profesionales y con la vivacidad y locuacidad de la mujer aldeana…

Por lo que se refiere a la fonética, el tejerinense habla sin tono ni acento especial, se expresa con la llaneza de los pueblos de Castilla y de la montaña leonesa, sin un asomo de entonación asturiana que la cercanía de la raya con Asturias puede causar en los últimos pueblos al norte de la provincia de León.

Poco puede observarse acerca de la pronunciación de las letras, así como de las contracciones o supresión de sílabas, pues en nada desdice del uso común de los pueblos de la región y de las dos Castillas en general. Notaremos, por ejemplo, la sustitución del sonido k en sonido z cuando la letra c está en posición final de sílaba, como en acto, recto, doctrina, que pronuncian azto, rezto, doztrina.

Es normal, y digo normal porque es de uso corriente en todas partes, la terminación de ao por ado en los participios, adjetivos y algunos nombres (cerrao, porfiao, prao). Pero no se usa en Tejerina la terminación más rústica au (llegau, prau, soldau), ni mucho menos se suprime la sílaba da en las terminaciones femeninas, como bofetá (bofetada), moná (monada); ni tampoco se suprime la letra d en los términos en que esa letra se encuentra entre dos vocales de sílaba final, como venío (venido), menúo (menudo), (todo), ca (cada), cantaor (cantador). El cambio de ado por ao es de uso tan común en todo el inundo de habla española, que hoy día se considera aceptable en la conversación corriente. En los vocablos tejerinenses es el único aceptable, ya que la terminación puramente gramatical resultaría afectada y ridícula. Hay que decir esgamiao, rejastriao, arriscao y nunca esgamiado, rejastriado, arriscado…

No hay en la montaña leonesa ni ceceo (uzté), ni seseo (corasón), como no los hay en todo el norte de España; pero algo hay que observar con relación al yeísmo, o sea, a la pronunciación de la ll con sonido de y (cabayo por caballo, yuvia por lluvia, Castiya por Castilla... Es éste un sonido que se está difundiendo rápidamente en las capitales, entre las clases cultas, en la radio y en el cine, y que, a juicio de muchos podrá llegar a imponerse en el mundo hispánico, con las consiguientes dificultades para la ortografía, como las tenemos ya con la distinción entre la b y la v. Creo que el yeísmo es adoptado algunas veces por personas de los pueblos, bajo pretensión de refinamiento cuando aparecen como forasteros en otros pueblos…

…tengo la impresión de que algunas palabras, notablemente el verbo jugar, tardaron mucho tiempo en introducirse en el pueblo, en la creencia de que eran características de las clases ultrarefinadas. En concreto, al verbo jugar le. costó caro conseguir carta de ciudadanía, siendo sustituido por otros más ambiguos, como andar, enredar (andar a la maya, enredar a, las prendas).

En su niñez, el autor de estas Iíneas nunca jugó a nada, siempre anduvo y enredó a todo. Y cuando jugar se atrevió a hacer su entrada legal, lo hizo tímidamente en la forma incorrecta de juegar. Ahora, naturalmente, todo es jugar al fútbol y a toda clase de deportes. Lo mismo podríamos decir de la terminación diminutivo de los pronombres y adjetivos, ito, ita Había en estas terminaciones algo del señorito, que no iba bien con las gentes de Tejerina, y creo que no son usadas todavía. El diminutivo tejerinense es infaliblemente in, ina (un pajarín, una casina, un corderín, un poquitín, pero no un poquito un corderito, etc.). En esto podría haber alguna influencia asturiana.

Finalmente, son comunes en Tejerina ciertos apócopes de uso muy extendido en todas partes en la conversación ordinaria: Pa por para (pa ti, pa que veas); na, por nada (na más que esto); y también ca por casa (en ca tía Bernarda, o en ca de tía Bernarda). Usase también el título

-de tió y tiá aplicado a personas mayores (tió Camilo, tió Amador, tiá Basilisa), con el mismo sentido de deferencia y respeto que los títulos ,de señor y señora.

A pesar de su relativa cercanía con Asturias, no me parece que exista una marcada corriente asturiana en la morfología, como tampoco la hay en la fonética. Pero es curioso que un número considerable de pagos del término vecinal lleva nombres con terminación en ¡ello, ¡ella, que manifiestan una clara influencia astúrica. Así tenemos los siguientes : El Pandiello, La Pandiella, El Corriello, Navidiello, El Naviello. El Colladiello, La Colladiella, El Campiello, La Piniella, La Ribiella, Las Pidriellas. En los nombres sustantivos comunes no se me ocurren más que carabiella, cadiello y cascabiello, cuyo origen desconocemos, pero cuyo sonido es ciertamente asturiano.

Como dijimos anteriormente al hablar del pastoreo trashumante, la -estancia de los pastores en tierras extremeñas no ha afectado mayormente su psicología ni ha significado una notable aportación linguística al léxico tejerinense. A lo sumo, se notará en el sonido fuerte de la h en algunas palabras castellanas, como zajurda (zahurda), zajón (zahón) y trancajilo (trancahilo), y quizás en jondear o jondiar (lanzar lejos), que pudiera se una analogía de ¨hondear¨, como se lanza una piedra con la honda.

Fuera de estos casos y ejemplos, el resto del vocabulario es sabor local, si no siempre autóctono del pueblo, al menos regional del nordeste montañoso de León…

 

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