D. Salvador Alonso
Fernández en su 'Noticiario Histórico de un "Pueblín" de la
Montaña Leonesa Oriental', refiriéndose a los primitivos pobladores en el término del
actual Las Salas hace apuntes históricos que aquí reseñamos y que son válidos para
nuestro pueblo de Crémenes. Dice:
Los topónimos el CASTRO, la CORONA y el CORON,
con que aún se designan lugares del territorio de Las Salas, señalan claramente, según
la interpretación dada unánimemente a tales vocablos, la existencia de un poblado en
el Castro, amparado por dos puestos de vigilancia, para detectar la presencia de otras
gentes, contra cuya posible agresividad debería establecerse defensa.
Sin duda que a tal nuestro primitivo poblado no
se puede atribuir estructura semejante a la de los pueblos actuales, por insignificantes y
rudimentarios que sean. Aunque había castros bien organizados, como puede
apreciarse en el restaurado de Coaña (Asturias), el nuestro se parecería más bien a una
majada actual de pastores, sin foso, ni otras fortificaciones defensivas que lo abrupto y
escarpado del terreno donde estaba emplazado. Estaría constituido por muy pocas y
rudimentarias chozas; las suficientes para albergarse en ellas el muy reducido número de
familias derivadas del probablemente único clan, que allí había fijado su asentamiento,
con la esperanza de subsistir, a base principalmente del ejercicio de la caza y de la
pesca. Los dos observatorios protectores ocupan lugares muy estratégicos para su
finalidad.
Como complemento de la eficaz protección que
prestaba al poblado el Jaido, por el lado del mediodía y el Río por el Norte, desde la
Corona se veía perfectamente el acceso a las proximidades del poblado por el Este y el
Oeste, así como desde el Corón se dominan las entradas en el valle por las Colladas de
Horcadas-Carande y las del lado de Remolina.
¿Quienes eran los
habitantes?
Una de tantas oleadas migratorias como, desde la
prehistoria, llegaron a la península, procedentes de diversos puntos de Europa y Asia
principalmente. Según una mayoría de autores eran celtas, pueblo indoeuropeo, que al
mezclarse con ilirios, ligures e iberos, formaron un sustrato étnico, que dio origen a
los pueblos Astur y Cántabro, coexistentes ya con la época romana.
Antigüedad
Probablemente la migración tuvo lugar en el
periodo tardoneolítico, de transición de la edad del bronce a la del hierro, siglo IV
antes de Cristo, aunque algunos autores la sitúan en el VIII a. de C.
Su género de vida.
Así la describe un autor, especialista en la
materia: ETNOLOGÍA DE LOS PUEBLOS DEL NORTE. Todos
los habitantes de la montaña son sobrios: no beben sino agua, duermen en el
suelo, y llevan cabellos largos al modo femenino, aunque para combatir se ciñen la frente
con una banda. Comen principalmente carne de cabrón; a Ares sacrifican cabrones, y
también cautivos y caballos; suelen hacer hecatombes de cada especie de víctima, al uso
griego... Practican luchas gymnicas, hoplíticas e hípicas, ejercitándose para el
pugilato, la carrera, las escaramuzas y las batallas campales. En las tres cuartas partes
del año los montañeses no se nutren sino de bellotas que, secas y trituradas, se muelen
para hacer pan, el cual puede guardarse durante mucho tiempo. Beben "zythos ", y
el vino, que escasea, cuando lo obtienen se consume en seguida en los grandes festines
familiares. En lugar de aceite usan mantea. Comen sentados sobre bancos construidos
alrededor de las paredes, alineándose en ellos según sus edades y dignidades; los
alimentos se hacen circular de mano en mano; mientras beben, danzan los hombres al son de
flautas y trompetas, saltando en alto y cayendo en genuflexión.
Los hombres van vestidos de negro, llevando la
mayoría el "ságos ", con el cual duermen en sus lechos de paja. Usan de vasos
labrados en madera, como los Keltoi. Las mujeres llevan vestidos con adornos florales. En
el interior, en lugar de moneda practican el intercambio de especies o dan pequeñas
láminas de plata recortadas. A los criminales se les despeña, y a los parricidas se les
lapida, sacándolos fuera de los límites de su patria o ciudad. Se casan al modo griego.
Los enfermos, como se hacía en la Antigüedad entre los assyrioi, se exponen en los
caminos para ser curados por los que han sufrido la misma enfermedad
Su sal es purpúrea, pero se hace blanca al molerla. Así viven esos montañeses, que,
como dije, son los que habitan el lado septentrional de Iberia, es decir, los kallaikoí,
astures y kántabroi, hasta los ouáskones y el Pyréne, todos los cuales tienen el
mismo modo de vivir.
GARCÍA Y BELLIDO, A. España y los españoles
hace dos mil años, según la "geografía " de Strabón, Madrid 1.968, pag. 120
y 158.
Desaparición de los Castros.
La población castreña perduró hasta que su
territorio fué conquistado por los romanos, mediante la históricamente llamada
"Guerra de Roma contra Cántabros y Astures" (años 29 al 26 a. de C.),
acontecimiento que tuvo tres etapas y, por la heroica resistencia de los indomables
moradores de nuestra montañas fué de tales dificultades y reveses para la poderosa Roma
que, después de haber fracasado sus mejores militares, hubo de venir el mismo Emperador
Augusto en persona, para someter y avasallar aquellos intrépidos guerreros que, por
reducido número y carencia de armamento, en forma alguna eran comparables con los
numerosos escuadrones y poderosísimo pertrecho guerrero de la dominadora Roma; pero la
escasez de hombres y de material bélico fué suplida por la bravura y heroicidad de
quienes supieron aprovechar al sumum los medios naturales ofrecidos por la escabrosidad
del terrero y la angostura de las gargantas de las hoces montañesas, junto con el sistema
de guerrillas.
¿Cántabros, o Astures?
Establecida la clasificación de Cántabros y
Astures, cabe preguntar ¿a
cual de esos dos grupos étnicos pertenecían nuestros antepasados,
habitantes, cuando la guerra con Roma, en el territorio del actual Las Salas?.
Propiamente estaban en la frontera de ambos
pueblos en esta zona. Se les nombrará Astures, o Cántabros, según se hallen situados al
Poniente o al Saliente de una hipotética línea que suele considerarse como divisoria de
ambos pueblos.
Puede decirse que están concordes los autores en
admitir que la línea divisoria, en la vertiente norte de la cordillera, la marca el
Sella; pero en cambio al tratar de concretarla en la vertiente sur los historiadores se
dividen. Unos prolongan la línea desde el nacimiento del Sella, por Pontón, hasta Tierra
de la Reina y el Pando, nacimiento del Cea, cuyo curso seguiría hasta el territorio de
los Vacceos. Esta opinión, sostenida por Schulten, parece que seguía nuestro paisano,
historiador e ilustre escritor, D. José González, que estudió con especial interés y
gran entusiasmo, rayando a veces en exagerado apasionamiento, la historia de nuestra
montaña, escribiendo acerca de la misma innumerables trabajos, entre ellos sus tres
novelas dadas a la imprenta, y otras cinco inéditas cuyos textos se han descubierto en la
Biblioteca Provincial. Precisamente una de esas sus novelas impresas, que (como todas las
suyas) tiene por escenario esta nuestra tierra, lleva por título CASTA DE ASTURES y, para
esclarecimiento de lo dicho, cabe señalar que, quien esto escribe, recibió del autor,
como obsequio, uno de sus ejemplares con la siguiente dedicatoria: "a S.A.F. cuyas
raíces astures son tan hondas como las del AUTOR.
Otros historiadores, como el afamado Menéndez
Pidal y nuestro paisano y esclarecido investigador P. Eutimio Martino, orientados por
razones estimables, entre ellas, la etimología de Cofiñal (confinium, límite, confín)
sitúan en dicho lugar el arranque, en la vertiente Sur de la Cordillera, de la línea
divisoria, con recorrido inicial por la cuenca del Porma, pasando después a la del Esla,
próximamente a la altura de Cisterna. Según los partidarios de esta teoría toda la
cabecera de la montaña de Riaño quedaría encuadrada en el territorio de los cántabros.
El P. Martino afirma categóricamente, en su obra "Roma contra Cántabros y
Astures", pag. 15, nota 13, que el "valle de Salamón con su río Dueñas,
afluente del Esla, queda para Cantabria".